
Sinaloa.- Bajo una intensa presión social por parte de habitantes de la sindicatura de El Salado, fuerzas federales pusieron en libertad a Mónica Zambada Niebla, hija de Ismael "El Mayo" Zambada, pocos minutos después de haber sido retenida durante un operativo de la Secretaría de Marina (SEMAR). El despliegue, que derivó en un enfrentamiento con un saldo de 11 fallecidos, se vio marcado por las consignas de los pobladores que intervinieron para exigir la salida de la mujer del cerco militar.
El operativo, realizado durante la madrugada de este jueves en la localidad de El Álamo, a 47 kilómetros al sur de Culiacán, tomó un giro inesperado cuando decenas de pobladores se congregaron en los alrededores del perímetro asegurado. Al percatarse de la retención de Zambada Niebla, la multitud confrontó verbalmente a los efectivos federales.
Consignas de protesta: "¡Suelten a la niña!", fue el grito unánime de los habitantes, quienes buscaban impedir que la hija del exlíder del Cártel de Sinaloa fuera trasladada fuera de la sindicatura.
Respuesta de las autoridades: Ante la aglomeración y tras realizar una verificación inmediata de su estatus jurídico, el personal naval determinó que no existían motivos legales para mantenerla bajo custodia.
Justificación oficial: El Gabinete de Seguridad federal confirmó que la mujer fue entregada conforme a los protocolos, al no contar con orden de aprehensión ni vínculos delictivos comprobables.
A pesar de la liberación de Mónica Zambada, el operativo contra la facción de "Los Mayos" mantuvo su curso táctico, apoyado por helicópteros y unidades terrestres. La incursión en el predio relacionado con una célula delictiva escaló rápidamente a un combate armado.
Bajas confirmadas: El enfrentamiento dejó un saldo de 11 presuntos miembros del cártel muertos.
Uso de fuerza aérea: Helicópteros artillados aseguraron el área rural para permitir la extracción de las fuerzas federales tras la entrega de la retenida.
Aseguramiento perimetral: El inmueble quedó bajo resguardo de la Fiscalía General de la República para el levantamiento de evidencias.
La reacción de los pobladores de El Salado pone de manifiesto el complejo tejido social en las zonas rurales de Sinaloa, donde familiares de líderes delictivos suelen recibir protección o respaldo de la comunidad local. En este caso, la intervención civil fue un factor determinante en la narrativa de la jornada, obligando a las autoridades a clarificar de forma expedita la situación legal de la retenida para evitar una escalada mayor con la población.
El Gobierno Federal reiteró que, aunque se mantiene la ofensiva contra las estructuras criminales, el respeto al debido proceso y a las personas sin mandamientos judiciales es una prioridad para evitar detenciones arbitrarias.



