
Fernando Reyna, ex de Galilea Montijo, terminó con la cara más inflamada que su ex y una "ventana" en la sonrisa tras intentar seguirle el ritmo a su hijo adolescente en un concierto.
De político a "sonaja" humana
Lo que prometía ser una tarde de complicidad padre e hijo terminó en tragedia dental. Con el pretexto de acompañar a su heredero a un concierto de "chavos", el político decidió que aún tiene edad para los empujones y se lanzó de lleno al slam. El problema es que, mientras los jóvenes tienen colágeno y energía de sobra, a Reyna la gravedad y un joven corpulento le pasaron factura de inmediato.
El codazo del destino
Testigos aseguran que Fernando quedó atrapado junto a un muchacho alto y de carnes firmes que repartía golpes como si fueran bendiciones. El joven, que argumentaba que los "azotes" eran simplemente su estilo de baile, trajo al político de aquí para allá como si fuera una sonaja. En un descuido, un codazo certero aterrizó en el rostro de Reyna, provocando que algo blanco y brillante saliera volando por los aires: su diente postizo.
Una "ventana" al aire libre
Ante la mirada preocupada de su hijo, quien le preguntó si estaba bien después del impacto, Fernando solo pudo confirmar que, efectivamente, la ventilación en su boca había aumentado considerablemente. Entre la cara inflamada y el espacio vacío en su dentadura, el político aprendió por las malas que, para entrarle al brinco, primero hay que asegurar la prótesis.



