
Un sismo de magnitud 3.4 registrado por el Servicio Sismológico Nacional coincidió con el colapso en un tiro de mina en el sector Clarines, municipio de Santa Bárbara, donde cuatro mineros independientes perdieron la vida sepultados. Las autoridades investigan la correlación entre el movimiento telúrico y el desprendimiento de roca en las instalaciones subterráneas.
El siniestro ocurrió durante la madrugada en las inmediaciones del municipio minero, cuando se registró el fallo estructural en el yacimiento subterráneo. De acuerdo con los reportes de los cuerpos de rescate y la fiscalía local, las labores de búsqueda se extendieron por varias horas hasta concretar la extracción de los cuerpos sin vida de los cuatro trabajadores.
Los análisis de monitoreo sísmico indicaron que el evento telúrico ocurrió a baja profundidad en la región sur del estado de Chihuahua, lo que pudo haber desencadenado la inestabilidad en las paredes del tiro minero. Elementos de la Unidad de Servicios Periciales procesaron la escena para iniciar los peritajes técnicos y determinar con precisión la causa del derrumbe.
Las víctimas fueron identificadas formalmente por las autoridades correspondientes y trasladadas al Servicio Médico Forense para la práctica de los estudios de ley, mientras el gobierno municipal y agrupaciones locales expresaron sus condolencias y apoyo a las familias afectadas por la tragedia.
El acontecimiento reabrió el debate sobre las condiciones de riesgo, las medidas de protección civil y los esquemas de vigilancia operacional en las labores de extracción artesanal dentro de las distintas zonas mineras de la entidad.









































































