
Israel.- El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, de 76 años, confirmó que fue sometido a un tratamiento médico para erradicar un tumor maligno detectado en fase temprana. Tras un chequeo de rutina, los médicos localizaron una lesión menor de menos de un centímetro en la próstata; ante el diagnóstico, el mandatario optó por una intervención inmediata mediante radioterapia, la cual calificó como satisfactoria y sin evidencia de propagación.
El anuncio ha generado revuelo debido al tiempo que el primer ministro mantuvo la información bajo reserva, justificando el silencio por razones de Estado:
Retraso de dos meses: Netanyahu admitió que decidió posponer la divulgación de su informe médico anual para evitar que el gobierno de Irán utilizara su estado de salud con fines de propaganda.
Desmentido de rumores: En semanas recientes, circuló información falsa sobre su supuesta muerte, la cual fue atajada por el líder israelí mediante apariciones públicas, aunque sin mencionar la enfermedad en ese momento.
Continuidad de mando: El mandatario aseguró que no interrumpió sus actividades oficiales, ya que el tratamiento consistió en sesiones breves que le permitieron mantener su agenda habitual.
Pese al nuevo diagnóstico, el informe médico anual sostiene que el estado general de salud del primer ministro es bueno, aunque su historial clínico reciente ha mantenido a la opinión pública en alerta:
Cirugía en 2024: El año pasado se sometió a una intervención por un agrandamiento benigno de la próstata.
Marcapasos en 2023: Cuenta con un dispositivo cardíaco implantado, lo que obliga a un seguimiento médico constante.
Filosofía de acción: “Cuando me informan a tiempo sobre un posible riesgo, prefiero actuar de inmediato”, expresó Netanyahu al explicar por qué no eligió la vigilancia pasiva del tumor.
Esta revelación ocurre en un punto de inflexión para la región, con conflictos activos en Líbano, Gaza e Irán. Asimismo, el factor salud se vuelve determinante de cara a las elecciones de octubre, donde los ciudadanos israelíes evaluarán si el mandatario cuenta con la fortaleza física necesaria para liderar al país en medio de una de las crisis de seguridad más profundas de su historia reciente.



