CIUDAD DE MÉXICO— Tras el reciente derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela, el gobierno de México enfrenta una creciente preocupación por el endurecimiento de la política exterior de Donald Trump. Según reveló The Wall Street Journal (WSJ), funcionarios de alto nivel han sostenido reuniones privadas para analizar posibles exigencias “insostenibles” de Washington, que podrían ir más allá de la cooperación militar e incluir el arresto de figuras políticas mexicanas con presuntos vínculos con el narcotráfico.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum calificó su reciente llamada con Trump como “excelente”, la administración estadounidense ha reiterado que utilizará “cualquier herramienta a su disposición” para frenar el narcoterrorismo, lo que ha encendido las alarmas en el gabinete de seguridad nacional.
El análisis del diario neoyorquino sugiere que la mandataria mexicana se encuentra en una posición compleja, tratando de equilibrar las demandas de la Casa Blanca con la ideología de su propia coalición:
A pesar de la retórica pública de “narcoterrorismo” por parte de la Casa Blanca, los canales técnicos de seguridad parecen mantenerse estables por ahora:

La situación coloca a México en un punto de inflexión. Mientras Sheinbaum trabaja para desmantelar las estructuras de los cárteles bajo su propio modelo, la sombra de la intervención en Venezuela y la determinación de Trump de “salvar vidas estadounidenses” a cualquier costo sugieren que el margen de maniobra para la administración mexicana se está reduciendo.
En su respuesta de este lunes, la presidenta también reiteró que su Gobierno ha rechazado en varias ocasiones la propuesta de Trump de que el Ejército estadounidense participe en operaciones contra el crimen organizado en México, y enfatizó que la seguridad del país corresponde únicamente a las autoridades mexicanas.
“Qué bueno que el presidente Trump dice públicamente que, cuando nos ha propuesto que entre el Ejército de Estados Unidos a México, hemos dicho que no. Porque es la verdad. Hemos dicho que no y orgullosamente seguimos diciendo que no”, dijo Sheinbaum.
La presidenta destacó además que gran parte del armamento usado por los grupos criminales en México proviene de Estados Unidos.



