
MEDELLÍN, COLOMBIA. – Una nueva revelación sobre el alcance del Cartel de Medellín ha generado asombro a nivel internacional. Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, confirmó que su padre diseñó un plan para secuestrar al astro de la música, Michael Jackson, durante el apogeo de su carrera en la década de los ochenta.
La confesión es el eje central de la serie documental de Disney+ y Hulu, Dear Killer Nannies: Criado por sicarios, donde se detalla cómo el narcotraficante pretendía convertir una contratación artística en una trampa criminal.
El "capricho" de los tres millones de dólares
Hacia el año 1988, Escobar consideró seriamente traer al artista a Colombia para una presentación privada. Según el testimonio de Marroquín, la logística del crimen estaba estructurada de la siguiente manera:• La oferta: El capo estaba dispuesto a pagar 3 millones de dólares por un show en una de sus propiedades.
La trampa: La intención real no era solo disfrutar del espectáculo, sino secuestrar a Jackson inmediatamente después de su actuación para exigir un rescate que recuperara la inversión inicial.
El motivo: Más allá del dinero, el plan reflejaba la animadversión de Escobar hacia los símbolos culturales de Estados Unidos.
Un conflicto familiar por el "Rey del Pop"
El testimonio destaca el impacto emocional que esta intención tuvo en el propio Marroquín, quien en su infancia era un ferviente admirador de Michael Jackson.
Al conocer las intenciones de su padre, el joven decidió alejarse de su fanatismo como una medida de protección para el cantante.
"Fue él mismo el que me hizo sentir que todo aquello que yo amara estaría en peligro", confiesa Marroquín en el documental.
Legado de violencia y cultura pop
La producción busca exponer cómo la lógica violenta del Cartel de Medellín no respetaba fronteras ni estatus de celebridad.
El plan de secuestro, que finalmente no se ejecutó, sirve hoy como una metáfora del poder absoluto y la soberbia que caracterizaron el reinado de terror de Pablo Escobar en Colombia.



