
México.- Luisa María Alcalde, actual presidenta nacional de Morena, confirmó que solicitó tiempo a la presidenta Claudia Sheinbaum para decidir si acepta la titularidad de la Consejería Jurídica. Tras la renuncia de Esthela Damián, Alcalde calificó la propuesta como un "reconocimiento a su trayectoria", pero evitó dar un "sí" definitivo, señalando que buscará a la mandataria en los próximos días para comunicarle su postura final.
En declaraciones para N+, la todavía dirigente partidista detalló su sentir respecto al posible regreso a la administración pública federal:
Reconocimiento profesional: Alcalde destacó que la invitación valida su paso por la Secretaría del Trabajo y la Secretaría de Gobernación durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, así como su actual papel al frente del partido guinda.
Lealtad al proyecto: A pesar de los rumores de fracturas, fue enfática al señalar que solo dejaría la dirigencia de Morena por una petición directa de la presidenta Sheinbaum, desmintiendo cualquier otra causa de salida.
Ante las versiones que circulan en redes sociales y medios de comunicación sobre supuestos conflictos internos, Alcalde lanzó un mensaje de unidad:
Sin divisiones: Aseguró que los rumores sobre una supuesta inconformidad de la presidenta con la dirigencia del partido son "calumnias de la derecha".
Gestión limpia: Descartó categóricamente que existan malos manejos o pleitos internos que motiven un cambio en Morena, reafirmando que el movimiento se mantiene sólido.
Filtraciones: Atribuyó las suposiciones de los últimos días a un intento por desestabilizar la transición en la Consejería Jurídica, la cual quedará vacante formalmente el 30 de abril.
La decisión de Alcalde es crucial para la arquitectura del segundo piso de la "Cuarta Transformación". La Consejería Jurídica no es solo un cargo técnico; es el filtro legal por donde pasan todos los decretos, leyes y reformas de la presidenta. Si acepta, Sheinbaum ganaría a una operadora probada en la Reforma al Poder Judicial, pero Morena tendría que iniciar un proceso acelerado de sucesión en su dirigencia nacional, donde nombres como el de Ariadna Montiel ya empiezan a sonar con fuerza.



