
Por Alessia Guerra
Dicen los que saben de grilla que en política no hay ausencias definitivas. Y para muestra, ahí está César Jáuregui Moreno.
El exfiscal avisó que se iba a Juárez a "seguir chambeando" y cumplió la palabra. Apareció en la plaza de la Catedral, en pleno corazón juarense, para acompañar el evento de Marco Bonilla. Jáuregui no desaprovecha oportunidad para saludar y medirse el musculo: anduvo de plaza en plaza, dando la mano a panistas de todos los rumbos y enviando un mensaje discreto pero clarito para los rumbos del Palacio de Gobierno: aquí sigo en la jugada y la Casa de Cantera no me resta espacio.
Con raíces en la frontera pero con bastante kilometraje en la capital, Jáuregui terminó concentrando miradas en el centro juarense. Se mantuvo al margen del protocolo y de los micrófonos oficiales, pero su presencia se sintió con fuerza por su perfil de aspirante a la alcaldía capitalina y por el grupo panista que se mueve a su alrededor —ese mismo bloque que marca su propia ruta frente a quienes ven como carta fuerte al secretario Santiago de la Peña.
Su recorrido por el centro dejó un par de apuntes para el análisis albiazul:
1. El proyecto de Bonilla logra reunir a todas las corrientes, pero cada grupo mantiene sus propios intereses.
2. La definición de la candidatura por la capital sigue siendo un tema abierto y con pinceladas de tensión.
El exfiscal dejó ver que mantiene estructura, relaciones y ganas de seguir contando en el panorama local. Mientras en la dirigencia buscan mantener las cosas en orden rumbo al 2027, la capital sigue siendo el punto donde las diferencias internas requerirán de fina operación política.







































































