
Teherán responde al bombardeo de Natanz con ataques masivos a la central de Dimona y proyectiles hacia la base estratégica de Diego García, mientras EE. UU. flexibiliza sanciones petroleras por la crisis energética.
La guerra entre Irán e Israel ha entrado en una fase de máxima tensión este sábado. En una represalia directa por el bombardeo de su planta nuclear en Natanz, el régimen de los ayatolás ha lanzado cinco tandas de misiles contra la central de Dimona, pilar del programa nuclear israelí. El ataque ha dejado al menos 40 heridos y ha evidenciado fallos en el sistema de defensa aérea de Israel; grabaciones de la zona muestran cómo un interceptor falla, permitiendo que un proyectil impacte directamente, provocando una gran bola de fuego.
Ofensiva regional y bloqueos
El conflicto, que entra en su cuarta semana, se ha extendido por múltiples frentes:
• Israel: Nuevos ataques han alcanzado Teherán, mientras que un misil iraní impactó al sur de Tel Aviv. El ejército israelí afirma haber destruido talleres de misiles balísticos y almacenes de la Guardia Revolucionaria.
• Océano Índico: Irán ha demostrado su capacidad de largo alcance disparando dos proyectiles contra la base militar de Diego García (EE. UU. y Reino Unido), a 4.000 km de distancia. Según The Wall Street Journal, estos no llegaron a impactar.
• Emiratos Árabes Unidos: Las autoridades emiratíes detectaron hoy tres misiles y ocho drones. Desde el inicio de la guerra, el país suma 1.748 drones recibidos y ocho víctimas mortales.
Crisis energética y respuesta global
Ante el bloqueo del Estrecho de Ormuz y la escalada de los precios del combustible, Estados Unidos ha anunciado el levantamiento de sanciones al petróleo iraní que ya se encuentra cargado en buques. Esta medida busca aliviar la presión sobre los mercados globales en un momento de parálisis logística en Oriente Próximo.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de los Emiratos ha declarado su "total preparación" para defender su soberanía, advirtiendo que no tolerará más intentos de socavar la estabilidad del Estado tras los recientes ataques que han herido a 160 personas en su territorio.



