
Por Alessia Guerra
El jardín del Palacio de Gobierno en Chihuahua tiene una nueva plaga: grillos. Siguen cantando melodiosamente y brincando de un lado para el otro, pero el ruido que hacen ya no es música, sino pura tensión electromagnética. Resulta que el secreto peor guardado del estado por fin vio la luz, y el famoso "tapado" quedó más destapado que una alcantarilla en temporada de lluvias.
Desde la Casa de Cantera, la jefa del Ejecutivo estatal ya sacó oficialmente del clóset político a su gallo: Santiago de la Peña. Para muchos, esto era un secreto a voces. Después de todo, Javier Corral se la pasa pregonando a los cuatro vientos que la actual gobernadora es más "duartista" que el mismísimo PRI de los viejos tiempos. Pero ahora que ya se dijo en público que De la Peña es el bendecido, el panorama, en lugar de encenderse, se congeló.
El hombre, hasta el momento, no ha logrado prender ni un cerillo húmedo. Los grillitos cantores de las encuestas dicen que el secretario nomás no pinta, no levanta y ni se mueve. Aunque en los pasillos ya le andan pidiendo que deje el puesto para irse a la campaña, la realidad es que en su propio equipo temen que, en cuanto se quede sin el cobijo del organigrama estatal, se desmorone por completo. A ese macetón ya le tardaron en salir flores y parece que la raíz nomás no alcanza el agua del riego diario.
Encerronas, facha setentera y el "búnker azul"
Por supuesto, los panistas de cepa no quieren a De la Peña ni "cercas" (y es que las cuentas de la militancia azul simplemente no cuadran con un perfil de ADN tricolor). La mención de la gobernadora —que, por cierto, ya va preparando las maletas para asegurar una diputación federal plurinominal— desató una fila de grillos que saltaron de inmediato a la lista de "protegidos" en busca de herencias políticas.
Sin embargo, en el búnker azul se vive una tensa calma; el péndulo sucesorio está loco y nadie sabe para qué lado se va a inclinar. Tomen como ejemplo a Manque Granados, una de la lista de suspirantes a la silla de la presidencia municipal. Cuentan las malas lenguas de Palacio que hubo una encerrona y la cosa se puso ríspida; la propuesta que le hicieron no le gustó para nada y siente que lo que le ofreció la todavía góber no está a la medida de su escalafón político.
El desfile de grillos que suben y bajan escaleras para visitar a la jefa es digno de una comedia: unos salen sonrientes presumiendo dentadura completa, mientras otros salen con el ceño tan fruncido que se les junta con la nuca. El tiempo retrocedió mágicamente al modo del PRI de los años 70: el dedazo está a todo lo que da.
El fantasma del "CiaGate" y el balde de agua fría de Bonilla
Para colmo de males, el fantasma del "CiaGate" sigue los pasillos estatales. Aunque el asunto está en una pausa sospechosa, el veredicto podría caer de un momento a otro. La presidenta Claudia Sheinbaum ya fue clara: están esperando las pruebas que demuestren cómo y por qué ingresaron agentes norteamericanos a territorio estatal. ¿Andan muy platicadores del otro lado de la frontera? Para nada. Las autoridades de Estados Unidos le pusieron un candado de secrecía absoluta a su postura. Así que en el gabinete estatal nadie debería estar cantando victoria; esa bomba tiene la mecha encendida, aunque esté bien guardada bajo la alfombra de la oficina principal.
Mientras tanto, en la capital, el alcalde Marco Bonilla salió a enfriar los ánimos con un balde de agua helada. Fue contundente ante los chismes de pasillo: negó rotundamente haber tenido una reunión cumbre con De la Peña para pactar la entrega de la silla del Palacio Municipal.
"Quienes inventan esa supuesta negociación son unos viles mentirosos", palabras más, palabras menos.
Y para rematar con una frase al puro estilo de "no me ayudes, compadre", aclaró de manera impecable que la última vez que vio al "barbas de candado" fue en un funeral. Evidentemente, no era ni el lugar ni el momento para andar repartiéndose el pastel político... a menos que el muerto fuera el proyecto del bendecido.
Morena y el ajedrez perfecto para el 2027
¿Y quiénes creen que son los más felices con esta capirotada de tensiones? Los de Morena. En el partido guinda andan que no caben de la emoción y brincan en un solo pie. Dicen los que saben de estrategia electoral que si el PAN termina imponiendo a Santiago de la Peña, las piezas del ajedrez se les acomodarían de forma perfecta para meterse al estado y servirse con la cuchara grande en el 2027.
Su estrategia es obvia y de manual:
Tupirle con todo a los perfiles panistas que sí pintan fuerte en las encuestas y que representan un peligro real.
Tumbarlos legal o políticamente para dejarle el camino libre a un opositor "a modo".
Apostar por el candidato débil que no aguante ni el primer round de la verdadera campaña.
La lista de suspirantes para los distintos puestos en la bola de cristal del 2027 es larga, tediosa y, francamente, un poco deprimente. Algunos andan desesperados dando patadas de ahogado en un vaso de agua; otros, más colmilludos, solo se sientan a ver cómo brincan los grillos... esperando el momento exacto antes de que a todos los aplaste el zapato de la realidad.



