
La Federación Francesa de Fútbol (FFF) oficializó su decisión de no respaldar la reelección de Gianni Infantino como presidente de la FIFA. La medida representa un giro en la posición diplomática del balompié francés frente a la gestión del máximo organismo rector del fútbol mundial.
El rechazo institucional surge tras una serie de desavenencias respecto a las reformas recientes del calendario internacional, la gestión de los derechos de transmisión y las propuestas para modificar la periodicidad de los torneos continentales y mundiales.
Fuentes del organismo rector en Francia señalaron la necesidad de promover una renovación en el liderazgo de la entidad con sede en Zúrich. Argumentan que se requieren políticas que prioricen la protección del calendario de competencias de los clubes locales y la salud física de los futbolistas.
Esta postura coloca a la delegación gala en sintonía con varias federaciones de la UEFA que han expresado su descontento con la toma de decisiones unilateral en la cúpula de la FIFA. La falta de consenso en torno a los torneos globales expandidos ha incrementado la tensión geopolítica dentro del deporte.
El distanciamiento de la dirigencia francesa resta un apoyo clave al actual titular de la FIFA dentro del bloque europeo de cara a las próximas asambleas y votaciones de la confederación internacional.









































































