
La película Digger, dirigida por el cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu y protagonizada por Tom Cruise, sufrió una drástica reducción en su número de salas de exhibición tras registrar ingresos muy por debajo de las proyecciones iniciales de los estudios.
El largometraje perdió miles de pantallas a pocas semanas de su debut comercial, proyectando un duro golpe en taquilla que amenaza con convertir a la producción en uno de los mayores fracasos financieros de Hollywood en 2026.
La producción de Warner Bros. recaudó únicamente 20 millones de dólares a nivel global en su fin de semana de estreno, una cifra insuficiente frente a un presupuesto estimado que superó los 160 millones de dólares, sin contar los cuantiosos gastos en campañas publicitarias y de distribución.
Para la estrella estadounidense, el traspié representa uno de los tropiezos comerciales más marcados en sus últimas décadas de trayectoria, alejándose de las millonarias ganancias habituales de sus franquicias de acción para adentrarse en un drama satírico que no logró convocar al público masivo.
Especialistas de la industria cinematográfica señalan que la acelerada retirada de la cinta en las cadenas de cine acorta de forma drástica su ventana de recuperación, dejando las proyecciones de pérdidas para el estudio en decenas de millones de dólares antes de su llegada a plataformas digitales.








































































