
PARRAL, CHIH. — Guadalupe Hernández interpuso una queja formal ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) tras la muerte y el entierro sin consentimiento de su hijo Alejandro, de 15 años, en Juan José Ríos, Sinaloa. La madre denuncia opacidad y graves irregularidades por parte de las autoridades y particulares involucrados.
El menor había salido de Guadalupe y Calvo junto a su hermano para trabajar en la cosecha de tomate. Sin embargo, a inicios de abril, la familia fue notificada del deceso, el cual fue seguido por versiones contradictorias de un presunto responsable que oscilan entre un accidente vial y complicaciones de salud.
La principal denuncia radica en que el cuerpo del adolescente fue inhumado de manera inmediata en Sinaloa. Esto impidió que su madre pudiera reconocer el cadáver o realizar el traslado a su comunidad de origen para darle sepultura según sus tradiciones.
"Mi hijo fue sepultado sin mi autorización. No hay una explicación clara y nadie nos consultó", declaró la afectada ante el organismo defensor de derechos humanos.
Ante la falta de respuestas en Sinaloa, la madre buscó apoyo de líderes en la Sierra Tarahumara, logrando el contacto con Juan Portillo, visitador de la CEDH en Parral. El organismo ya investiga la cadena de omisiones legales, centrando el caso en la falta de protocolos de identificación y la entrega irregular de restos humanos.









































































