
NUEVA YORK — Cuatro representantes del gobierno cubano abandonaron sus asientos en el salón de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la que calificó a la isla como un “Estado fallido” y anunció un incremento en la presión diplomática para promover un cambio político en el país caribeño.
El incidente diplomático ocurrió este martes 22 de septiembre durante el 81.º período de sesiones del organismo multilateral. Los delegados de La Habana se retiraron inmediatamente después de que el mandatario estadounidense afirmara que su administración busca un "cambio fundamental" en la situación política de Cuba y advirtiera que no permitirá que el territorio insular sea utilizado como plataforma para acciones contra la seguridad de Estados Unidos.
Durante su discurso, Trump sostuvo que el régimen comunista enfrenta la mayor presión de su historia e identificó al secretario de Estado, Marco Rubio, como la figura central al frente de la estrategia diplomática de Washington hacia la isla.
En respuesta a lo acontecido en Nueva York, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó los señalamientos desde La Habana a través de la red social X. El mandatario calificó de "mentira" que Cuba represente una amenaza y acusó a la administración norteamericana de sostener una "guerra económica" mediante el embargo.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, se sumó a las críticas al calificar las sanciones y el cerco energético impuesto por Estados Unidos como un "acto de genocidio y castigo colectivo", al tiempo que defendió la soberanía e independencia del sistema político de su país.









































































