
Ángel Muñoz, el hombre que pasó de vigilar fronteras a vigilar el patrimonio de Ana Bárbara, finalmente ha sido localizado. Pero no se equivoquen: el autoproclamado "productor y actor" no fue captado saliendo de los lujosos jardines de la "Reina Grupera", sino de un departamento de dimensiones modestas que nada tiene que ver con la opulencia a la que se acostumbró.
A pesar de la evidente mudanza, Muñoz se mostró sonriente ante las cámaras, quizás practicando para ese debut actoral que tanto menciona. Sin embargo, detrás de esa sonrisa se esconde un plan de negocios bastante ambicioso. Según grabaciones reveladas por la periodista Adriana Toval, el ex agente de migración tiene la intención de quedarse con la mansión de la cantante, aplicando una lógica matemática envidiable: contar como propios los bienes que él jamás compró.
La trama se complica con el "factor despecho". Toval no solo soltó la bomba de la separación, sino que expuso la íntima y bizarra relación que mantuvo con Muñoz. Parece que el ego del ahora ex de la potosina fue el punto ciego que le impidió ver cómo era utilizado en un juego de intereses que lo dejó fuera de la mansión, pero —por ahora— con el control de la calculadora. Mientras José Emiliano llama a su mamá “Ana”, "Corazón de Pollo", el público se pregunta si a Ángel le latió alguna vez el corazón por amor o por los metros cuadrados de las propiedades que pronto entrarán en disputa.



