
CIUDAD DE MÉXICO.– El susto de su vida se llevaron las "incondicionales" la noche del miércoles. Un reporte de ataque armado en pleno Periférico encendió las alarmas: "Mataron a Luis Miguel", decían las primeras versiones. El pánico fue tal que media ciudad ya estaba sacando el luto y las bocinas para llorar con Culpable o no, hasta que la autoridad puso orden.
Un tocayo con mala suerte
Resulta que el occiso sí se llamaba Luis Miguel, pero de apellidos Victoria Ranfla. Ni cantaba boleros, ni tenía departamento en Acapulco. Se trató de un ciudadano particular que fue interceptado mientras conducía su camioneta, convirtiéndose en la víctima de un ataque directo en una de las vías más transitadas de la capital.
La aclaración que calmó el tráfico (y los nervios)
Ante el revuelo digital, la Fiscalía capitalina tuvo que aplicar el "no culpes a la noche" y aclarar de volada:
• Identidad confirmada: El fallecido no es el "Sol de México".
• Operativo: La zona fue cerrada por horas para que los peritos hicieran su chamba mientras el asesino huía en otro vehículo.
• Saldo: Un civil muerto y millones de fans recuperando el aliento tras confirmar que su ídolo sigue sano y salvo.
Lo que empezó como el chisme del siglo terminó siendo una lamentable tragedia urbana que, por un momento, nos hizo creer que nos quedaríamos sin conciertos en la Arena CDMX. La fiscalía ya busca al responsable, mientras el resto del país respira aliviado porque el sol, al menos hoy, sí salió.



