
El ex primer ministro británico, Boris Johnson, y el ex primer ministro sueco, Carl Bildt, se libraron por poco de un ataque ruso tras viajar en el tren inmediatamente anterior al que resultó alcanzado por un dron militar en las inmediaciones de la frontera entre Ucrania y Polonia.
El incidente se produjo luego de que ambos exmandatarios europeos participaran en una cumbre diplomática en Kiev. Mientras el convoy en el que se trasladaban Johnson y Bildt logró avanzar de manera segura, el tren posterior que cubría la misma ruta clave fue interceptado y dañado por un dispositivo aéreo no tripulado, provocando momentos de alta tensión logística y la evacuación de los pasajeros a escasos kilómetros del territorio de la OTAN.
Las autoridades ucranianas informaron que el segundo convoy transportaba a 206 personas y sufrió daños considerables en la zona de la locomotora. A pesar de la gravedad del impacto y de los registros gráficos difundidos en redes sociales donde se observa a los pasajeros huyendo despavoridos del lugar, se confirmó oficialmente que no se reportaron víctimas fatales ni heridos graves entre los civiles a bordo.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó enérgicamente el atentado y lo calificó como una agresión "sistémica" y deliberada contra la red ferroviaria del país. Zelenski recalcó que este tipo de ofensivas demuestran la persistente amenaza que representa Moscú para las vías de comunicación civil y para la seguridad fronteriza compartida con Europa occidental.
Por su parte, el episodio ha puesto nuevamente bajo los reflectores internacionales la vulnerabilidad de las rutas de tránsito en las regiones limítrofes, mientras los servicios de inteligencia y seguridad analizan el impacto estratégico que este tipo de acciones genera en plena escalada del conflicto bélico en el este europeo.



