
Un presunto integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) confesó a una televisora italiana haber incinerado personalmente los cuerpos de 250 personas en el Rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco.
En una entrevista exclusiva transmitida por el noticiero europeo Tg1, el sicario aseguró con el rostro cubierto que en dicho predio fueron ejecutadas más de 500 víctimas, una declaración que contrasta de manera directa con las versiones oficiales emitidas previamente por la Fiscalía General de la República (FGR).
El testimonio detalla además que el modus operandi del grupo delictivo incluía la destrucción total de los restos mediante hornillas artesanales y fuego, lo que dificulta significativamente la identificación y localización de personas desaparecidas por parte de los colectivos de búsqueda.
En la cápsula, el entrevistado relató que en el rancho “ejecutamos a 20 personas en una noche” y que en total “fueron ejecutadas más de 500 personas. Yo quemé personalmente 250 personas” en el predio.
“Mañana tengo que matar a una persona. Tengo un rifle con mira telescópica, todo listo”, dijo .
Cuando Battistini le preguntó “¿cuál es tu trabajo exactamente?”, el hombre respondió sin rodeos: “Trabajo con el jefe, soy sicario.”
Sobre su paga, explicó que el salario de un sicario no cambia según el número de víctimas. “Un sicario que trabaja en el cártel siempre gana el mismo sueldo. Puedo matar hasta cinco personas en un día y mi paga sigue siendo la misma. Cuatro mil pesos”, afirmó y luego subrayó que “una vida no cuesta mucho”.








































































