
CIUDAD DE MÉXICO – Los trabajos de construcción de la nueva calzada elevada sobre Calzada de Tlalpan mantienen un ritmo ininterrumpido, incluso durante las jornadas nocturnas.
Esta obra de infraestructura busca transformar la movilidad en una de las arterias más congestionadas de la capital, conectando de manera estratégica el centro con el Estadio Azteca al sur de la ciudad.
Jornadas nocturnas para agilizar la obra
A pesar de la caída del sol, las cuadrillas de trabajadores continúan las labores de corte de metal y transporte de materiales pesados.
La actividad en la zona no se detiene, sumándose al bullicio cotidiano de vendedores, peatones y el tráfico habitual de la Ciudad de México.
El despliegue de maquinaria y personal busca aprovechar las horas de menor flujo vehicular para avanzar en la cimentación y montaje de las estructuras principales sin colapsar la vialidad por completo.
Detalles del proyecto elevado
La estructura, compuesta por robustas columnas y planchas de concreto, está diseñada para funcionar como una vía alterna que desahogue la saturación de Tlalpan.
Este proyecto es clave dentro del plan de infraestructura urbana para mejorar los tiempos de traslado hacia la zona sur y facilitar el acceso a recintos de eventos masivos.
"El ruido de las herramientas y el movimiento de concreto ya forman parte del paisaje nocturno en esta ruta estratégica", señalan vecinos y transeúntes que observan el avance diario.Impacto en la movilidad y el comercio
Mientras la construcción avanza, la zona enfrenta el reto de equilibrar el desarrollo de la obra con la dinámica comercial y peatonal del centro.
Se espera que, una vez finalizada, la calzada elevada reduzca significativamente los cuellos de botella que actualmente afectan a miles de automovilistas que utilizan esta ruta para dirigirse a sus hogares o centros de trabajo al final de la jornada.



