
En la Universidad Autónoma de Chihuahua parece que algunos parásitos ya encontraron su segunda casa. La presencia de garrapatas en planteles universitarios en específico en la Facultad de Derecho, no es un asunto menor ni una simple molestia: es un problema de salud pública por el riesgo de rickettsiosis, una enfermedad que puede cobrar vidas.
¿Y el rector Luis Alberto Rivera Campos? ¿Ya se enteró o está esperando que las garrapatas presenten una solicitud formal para desalojarlas?
La comunidad universitaria necesita soluciones, no discursos ni fotografías institucionales. Se requiere fumigación inmediata, revisión de las instalaciones y medidas sanitarias que garanticen la seguridad de estudiantes, docentes y trabajadores.
Rector, ¡póngase las pilas! Si el presupuesto no alcanza para contratar un servicio de fumigación, que se dé una vuelta por Semillas Tepeyac y compre, aunque sea, un fumigador manual. Las garrapatas estas afuera y dentro de las instalaciones de Derecho, en algunas aulas has sido grabadas y hasta en sillones. Lo verdaderamente imperdonable sería quedarse de brazos cruzados mientras los estudiantes comparten las aulas con semejantes huéspedes.
Porque una universidad no puede ignorar estas. Plagas y solo decir que no hay presupuesto para exterminarlas y dejar que el problema cobre vidas y por otro lado presumir de excelencia académica mientras sus instalaciones parecen territorio conquistado por los parásitos.
A este paso, las garrapatas van a terminar obteniendo credencial universitaria, mientras el rector sigue sin acreditar la materia de mantenimiento y salubridad. ¡Menos rectoría de escritorio y más fumigadora!









































































