
EU.- Una investigación de ProPublica reveló que, durante los primeros siete meses del segundo mandato de Donald Trump (enero a julio de 2025), al menos 11 mil niños ciudadanos de Estados Unidos quedaron separados de sus padres debido a detenciones migratorias. El informe destaca que la actual administración ha incrementado drásticamente la frecuencia de los arrestos, afectando a un promedio de 50 menores cada día, quienes pierden a uno de sus progenitores a manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El análisis de los registros oficiales de ICE muestra un cambio significativo en el perfil de las personas detenidas y deportadas:
Tasa de deportación femenina: Las madres están siendo deportadas a una tasa cuatro veces mayor que durante la administración de Joe Biden.
Sin historial criminal: El 75% de los detenidos por motivos migratorios no cuenta con antecedentes penales graves, lo que sugiere un enfoque de "tolerancia cero" contra la población trabajadora.
Población vulnerable: El estudio subraya que estas medidas han impactado de manera desproporcionada a las familias latinas, generando una crisis humanitaria dentro de las propias fronteras estadounidenses.
La precisión de estos datos se sustenta en el análisis de documentos oficiales obtenidos por la Universidad de Washington:
Registros I-213: El recuento se basó en los formularios oficiales del ICE que detallan la ciudadanía y el número de hijos menores de cada persona bajo custodia.
Periodo de estudio: La información comprende datos desde finales de 2021 hasta mediados de 2025.
Alcance: Las cifras solo incluyen arrestos realizados por ICE y no contemplan las detenciones efectuadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en los límites territoriales.
Organizaciones civiles han calificado estas acciones como un ataque sistemático contra la comunidad hispana. Beatriz López, directora ejecutiva de Voto Latino, emitió un enérgico comunicado al respecto:
“Lo que estamos presenciando es un ataque calculado contra las familias latinas trabajadoras. Apuntar contra las madres y separar familias son actos de un régimen, no de una presidencia, y exigen rendición de cuentas”.
Esta situación ocurre en un contexto de alta tensión diplomática, donde las amenazas de deportaciones masivas han pasado de la retórica de campaña a una ejecución administrativa que, según analistas, busca desarticular las redes de apoyo de la comunidad migrante en territorio estadounidense.



