
CIUDAD DE MÉXICO.– Lo que prometía ser una velada de gala en el corazón de la capital se vio empañada por el desorden y la tensión política. Durante la presentación del tenor italiano Andrea Bocelli en la Plaza de la Constitución, un grupo de asistentes rompió los cercos de seguridad, sumado a un sonoro rechazo del público hacia figuras políticas presentes.
Portazo en la zona preferencial
Pasadas las 18:45 horas, la frustración de cientos de asistentes que permanecían de pie tras las vallas de seguridad estalló. Debido a la lejanía del escenario y la fatiga, un nutrido grupo de personas burló la vigilancia y ocupó las sillas destinadas a invitados especiales y patrocinadores en la sección frontal.
Ante el riesgo de un disturbio mayor, los elementos de seguridad se vieron obligados a abrir los accesos, permitiendo que el público general ocupara los espacios reservados para creadores de contenido y funcionarios, logrando contener el caos momentáneamente.
Abucheos a Beatriz Gutiérrez Müller
El ambiente se tornó hostil cuando se detectó la presencia de figuras públicas en las zonas de invitados. Los asistentes lanzaron una fuerte silbatina y abucheos dirigidos a Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente, quien se encontraba en el área de invitados especiales.
Cabe aclarar que este tipo de reacciones se han vuelto recurrentes en eventos masivos de la Ciudad de México donde se destinan secciones exclusivas para la élite política, mientras el grueso de la población debe permanecer en condiciones de hacinamiento.
Expectativa por el tenor
A pesar de los incidentes, miles de familias y jóvenes se congregaron frente a la Catedral Metropolitana. Aunque para muchos la música de Bocelli no es su género predilecto, la magnitud del evento gratuito atrajo a una multitud diversa que, pese al desorden logístico, aguardó para presenciar las tres pantallas gigantes instaladas en la plancha del Zócalo.



