
Chihuahua.- Transportistas de diversas agrupaciones paralizaron este sábado la circulación en la carretera federal 45, tramo Chihuahua–Juárez, a la altura del entronque a Majalca. La protesta, que mantiene cerrados ambos sentidos de la rúa, ha generado un caos vial con filas de vehículos que superan los 2 kilómetros, afectando a cientos de viajeros, transportistas de carga y ciudadanos que se dirigían a la capital del estado.
Ante la imposibilidad de avanzar en vehículos, decenas de personas que viajaban en autobuses optaron por descender de las unidades y continuar su trayecto a pie para intentar llegar a sus destinos en la ciudad de Chihuahua.
La obstrucción en este punto estratégico de la red carretera estatal ha forzado a los usuarios a buscar opciones desesperadas para evitar el estancamiento:
Saturación de la rúa: La acumulación de tractocamiones y vehículos particulares ha dejado varados a conductores bajo las condiciones climáticas propias de la región, sin un tiempo estimado de apertura.
Vías de escape: Numerosos automovilistas han decidido retornar hacia sus puntos de origen o aventurarse por brechas y vías alternas de terracería para evadir la zona del bloqueo y la caseta de peaje cercana.
Marcha a pie: Se registró el movimiento de grupos de ciudadanos, presuntamente simpatizantes de Morena, caminando por los acotamientos de la carretera con el fin de sortear el cerco de los transportistas.
Aunque las agrupaciones de transportistas no han emitido un pliego petitorio unificado en el sitio, la acción se suma a una serie de fricciones logísticas registradas durante la jornada:
Motivación del bloqueo: La medida de protesta ocurre de forma simultánea a la movilización política en la capital, lo que ha generado suspicacias sobre la naturaleza de la obstrucción y las demandas de los transportistas.
Ausencia de autoridades: Hasta el momento, ni la Guardia Nacional División Carreteras ni la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) han emitido un posicionamiento oficial o establecido una mesa de diálogo visible en el punto del conflicto.
Seguridad vial: La zona carece de un operativo de abanderamiento robusto en la retaguardia de las filas, lo que incrementa el riesgo de alcances vehiculares conforme aumenta la longitud del congestionamiento.



