
La modelo Dagma Mata, protagonista del video musical "Un Vals", se encuentra en pláticas con sus abogados para presentar una denuncia formal contra la productora del proyecto.
El conflicto legal surge por el incumplimiento en el pago de sus honorarios y un presunto engaño contractual, ya que fue contratada como "relleno" pero terminó siendo la figura principal del audiovisual.
Originaria de la Ciudad de México y actualmente radicada en España —donde se dedica a difundir la moda mexicana—, Mata aclaró que su objetivo es puramente profesional.
"Lucho porque a las mujeres se les trate sin engaños y que se valore el trabajo", señaló, desmarcándose de cualquier interés por generar chismes sobre la vida personal del cantante.
Irregularidades en la producción
La modelo destacó que, durante el proceso de selección, ella fue la única candidata con tatuajes en obtener un lugar.
Pese a que el cantante aseguró no haber tenido injerencia en su contratación, personas allegadas al artista afirman que es imposible que fuera ajeno al proceso, dado que él supervisa meticulosamente todo el material que se publica.
Mata también denunció el acoso digital que ha sufrido a raíz del estreno:
• Estilismo: Enfatizó que todo su look fue impuesto por la producción.
• Ataques en redes: Lamentó los "calificativos tremendos" recibidos, asegurando que ella no conoce la historia de los involucrados.
• Postura ética: Reitero que su intención es defender su integridad laboral y no hablar de la vida de terceros.
Perfil y gustos personales
A pesar del amargo episodio legal, la modelo compartió detalles sobre su identidad y preferencias artísticas para aclarar quién es la persona detrás del video:
• Residencia: Hace un año se mudó a España para internacionalizar el diseño mexicano.
• Influencias: Expresó su admiración por la forma de pensar de la cantante argentina Cazzu.
• Gustos musicales: Se declaró seguidora de la música de Los Ángeles Azules.
Mata concluyó que, mientras sus abogados preparan la demanda, ella se mantendrá firme en su postura de no alimentar polémicas personales, enfocándose únicamente en la resolución legal por la falta de pago y el uso indebido de su imagen bajo un contrato engañoso.



