
México.- El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, rechazó que el alojamiento de su hijo en la residencia oficial de la Embajada de México en el Reino Unido constituya un abuso de poder o un uso indebido de recursos públicos. Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el funcionario afirmó que la decisión respondió a una preocupación personal por la salud de su hijo en el contexto de la pandemia de covid-19.
Ebrard explicó la génesis de la situación, la cual fue revelada inicialmente por el columnista Claudio Ochoa:
Contexto: En 2021, mientras Ebrard encabezaba la gestión para traer vacunas a México como canciller, su hijo deseaba viajar a Londres para realizar estudios de neurociencia.
La invitación: La entonces embajadora, Josefa González-Blanco, ofreció alojar al joven en la residencia oficial: "Mándamelo a la residencia y lo trato como un hijo", relató Ebrard sobre la propuesta de la diplomática.
Duración: El hijo del secretario permaneció seis meses en las instalaciones oficiales, retirándose cuando las clases presenciales se cancelaron por el confinamiento.
El secretario sostuvo que no se violentó ninguna norma, centrando su discurso en tres puntos clave:
Prioridades familiares: "Si algo se me puede recriminar es que como padre me haya preocupado la salud de mi hijo", señaló, descartando cualquier intención de obtener un privilegio injustificado.
Labor comunitaria: Afirmó que su hijo contribuyó con la comunidad mexicana en Londres organizando una exposición sobre salud mental y dibujos durante el encierro.
Uso de recursos: Aseguró que no se utilizaron fondos públicos de manera indebida y que la conducta de su hijo fue "intachable".
Ebrard calificó como "mezquindad" las notas que cuestionan este alojamiento gratuito en una sede diplomática (beneficio inaccesible para la ciudadanía general), argumentando que los críticos ignoran el esfuerzo realizado por la Cancillería durante la crisis sanitaria.
El caso ha reabierto el debate sobre los límites entre las cortesías diplomáticas y el uso de bienes del Estado por parte de familiares de funcionarios de alto nivel. Aunque para Ebrard se trató de un gesto de hospitalidad personal de la embajadora González-Blanco, la opinión pública cuestiona si dicho alojamiento debió reportarse o si contraviene los principios de austeridad y ética pública de la actual administración.



