
CIUDAD DE MÉXICO.— El expresidente Felipe Calderón Hinojosa calificó la reciente decapitación de su figura de bronce en el Complejo Cultural Los Pinos como una provocación y un intento por "desviar la atención" de los verdaderos problemas del país, al asegurar que la agresión evidencia la falta de seguridad en bienes y personas en México.
Durante una entrevista, el exmandatario reaccionó al vandalismo perpetrado por manifestantes y extrabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). “Mira, esa estatua, la verdad es que la estatua dice muy poco de mí, pero dice muchísimo de quiénes son ellos: unos miserables”, aseveró Calderón, tras señalar que el monumento llevaba más de un año derribado en el suelo sin recibir resguardo institucional.
El incidente ocurrió en la Calzada de los Presidentes dentro de Los Pinos, donde un grupo de inconformes irrumpió para golpear la escultura —previamente dañada por la caída de un árbol en 2025— hasta desprenderle la cabeza y retirar la placa conmemorativa. La protesta estuvo vinculada al descontento social persistente por la extinción de la compañía Luz y Fuerza del Centro decretada durante su sexenio.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó cualquier acto que fomente la violencia o el vandalismo, aunque reconoció la existencia de reclamos históricos de los trabajadores. En contraste, Calderón advirtió que la agresión refleja un límite en la seguridad que las autoridades deben frenar de inmediato.









































































