
Veracruz.- Autoridades ambientales y especialistas en vida silvestre atendieron el reporte del hallazgo de un manatí y un pelícano sin vida en las aguas del río Coatzacoalcos, al sur de Veracruz. El incidente ocurre en un contexto de vigilancia ambiental en el litoral del Golfo de México, aunque los primeros informes técnicos descartan causas relacionadas con contaminantes para el caso del mamífero marino.
Pescadores de la comunidad de Villa de Allende localizaron el cuerpo del manatí este jueves 9 de abril. Tras la intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y especialistas forenses, se determinó lo siguiente:
Perfil del ejemplar: Se trataba de una hembra de entre cuatro y cinco años, con dimensiones de 3.53 metros de largo.
Causa de muerte: El deceso fue provocado por asfixia secundaria a un impacto con una embarcación.
Hallazgos médicos: El examen detectó dos costillas fracturadas que afectaron los pulmones, generando una hemorragia interna severa.
Diagnóstico ambiental: El médico veterinario Jaime Takami Ortega, responsable del procedimiento, aclaró que la muerte no tiene relación con la presencia de hidrocarburos en la zona.
Simultáneamente, un pelícano fue encontrado sin vida en la orilla de la playa a la altura de la colonia Escolleras. Aunque los habitantes señalaron la presencia de residuos de chapopote en el área, las causas oficiales del fallecimiento del ave aún no han sido determinadas por las autoridades.
Este hallazgo se suma a otros reportes recientes en la entidad:
Atoyac: El pasado lunes se localizaron seis pelícanos muertos en una parcela, presuntamente por la ingesta de sustancias en la costa.
Estadística anual: En lo que va del año, se contabilizan tres manatíes fallecidos en la región.
A pesar de que el caso del manatí fue accidental, organizaciones como la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México mantienen la alerta por el impacto de derrames de hidrocarburos que afectan más de 900 kilómetros de costa, desde Tabasco hasta Tamaulipas. Especialistas subrayan la necesidad de proteger a estas especies, como el manatí, que se encuentran clasificadas en peligro de extinción bajo la normativa mexicana.



