
CABO SAN LUCAS – Lo que comenzó como una celebración por la victoria de la Selección Mexicana se transformó en una tragedia en Cabo San Lucas, donde un vehículo arrolló a 17 personas en plena vía pública. Este incidente se suma a los recientes eventos de caos registrados en Chihuahua, encendiendo las alarmas sobre la seguridad en las celebraciones masivas.
El atropellamiento masivo, que dejó a un grupo de aficionados lesionados, ha reavivado la urgencia por cuestionar si la pasión deportiva está superando el sentido común y el orden público. Las imágenes de la tragedia en Baja California Sur son una réplica de los momentos de riesgo vividos en Chihuahua hace apenas unos días, donde la euforia ciudadana desbordó las capacidades de contención y expuso a los asistentes a peligros evitables.
Entre la pasión y la irresponsabilidad
Especialistas en seguridad y autoridades locales advierten que este fenómeno responde a una mezcla peligrosa de tres factores:
Imprudencia al volante: Conductores que deciden participar en caravanas o transitar por zonas peatonales saturadas sin las precauciones debidas.
Falta de protocolos preventivos: La ausencia de perímetros de seguridad adecuados por parte de las autoridades municipales en puntos de reunión conocidos.
Ausencia de cultura vial: La creencia colectiva de que el festejo justifica la omisión de las leyes de tránsito y el respeto al peatón.









































































