
PARÍS, FRANCIA. — Inaugurada en 2016 como un hito de la innovación tecnológica, la primera carretera solar del mundo terminó convertida en un costoso fracaso que obligó a las autoridades francesas a retirar completamente las losas fotovoltaicas. El proyecto, ubicado en Normandía, prometía aprovechar el asfalto existente para generar energía limpia sin ocupar nuevos terrenos, pero la realidad del tráfico diario sepultó las expectativas.
Promesa millonaria incumplida
El Estado francés invirtió cerca de 5 millones de euros en instalar 2.800 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos especiales en un tramo de un kilómetro. Se estimaba que la vía generaría unos 790 kilovatios hora diarios para alimentar el alumbrado público de 5.000 habitantes. Sin embargo, el costo por vatio resultaba hasta 17 veces más caro que en las instalaciones solares tradicionales instaladas en tejados o en el suelo.
Deterioro por tráfico pesado
A diferencia de los paneles tradicionales que se inclinan para captar mejor la radiación solar, estas células estaban colocadas en posición completamente horizontal y cubiertas por sombras, suciedad y hojas. Además, el peso constante de tractores y maquinaria agrícola destrozó las resinas protectoras, despegó los módulos e inutilizó grandes sectores de la calzada a los pocos meses de funcionamiento.
Caída en la producción eléctrica
Durante su primer año completo de operación, la infraestructura apenas generó un poco más de la mitad de la energía prevista. Para 2019, la generación eléctrica cayó en más de un 75%, hundiendo con ello los ingresos previstos por la venta de energía. El severo desgaste de las estructuras obligó a las autoridades a reducir el límite de velocidad por el ruido y a comenzar el retiro paulatino de los tramos más dañados.
Retiro definitivo del proyecto
Tras reconocer que la tecnología no estaba madura para resistir el paso constante de vehículos interurbanos, la empresa desarrolladora reorientó sus esfuerzos hacia pequeños módulos para camaras o marquesinas. Finalmente, tras años de fallos operativos, las losas restantes fueron retiradas por completo, dando fin al experimento y sirviendo como precedente sobre los desafíos de instalar tecnología fotovoltaica en el pavimento.



