
BÜRGENSTOCK (Suiza).– El gobierno de Estados Unidos mantiene un despliegue estratégico de dos portaaviones en el golfo Pérsico como medida de presión, al tiempo que avanza en Suiza la negociación de un acuerdo nuclear definitivo con Irán. Tras la firma del "Memorando de Islamabad" el pasado 17 de junio, ambos países sostienen mesas de trabajo bilaterales mediadas por Qatar y Pakistán para consolidar una tregua de 60 días y diseñar el fin formal de las hostilidades.
A pesar de la vía diplomática, el Mando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó que el USS Abraham Lincoln y un segundo portaaviones permanecen en estado de alerta en la región. El presidente Donald Trump instruyó mantener la flota en sus puestos para garantizar que el Estrecho de Ormuz siga transitable y libre de bloqueos navales, advirtiendo que las tropas no se retirarán hasta consolidar las garantías de seguridad.
Las conversaciones técnicas en Suiza concluyeron su primera fase con éxito mediante la creación de cuatro comités clave: levantamiento de sanciones, control del programa nuclear, reconstrucción económica y verificación. El proceso pasará ahora a una fase de supervisión de alto nivel integrada por el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, y altos funcionarios iraníes y mediadores.
El principal punto de fricción actual radica en las inspecciones de las instalaciones nucleares —dañadas previamente por bombardeos de EE.UU.— y el control de los fondos que le serán descongelados a Teherán; la cancillería iraní ya advirtió que no aceptará injerencias sobre el destino de sus recursos económicos.
El diálogo busca resolver una crisis que mantiene varados a unos 2,000 buques comerciales y que disparó el crudo Brent hasta los 126 dólares tras el cierre temporal del Estrecho de Ormuz, por donde circula el 25% del petróleo mundial. Actualmente, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) estima que Irán posee 440.9 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un paso previo al umbral militar.



