
El Mando Central de Estados Unidos confirmó este sábado la ejecución de una ofensiva aérea contra infraestructura estratégica en territorio iraní. La operación, ordenada directamente por el presidente Donald Trump, se produjo en respuesta inmediata a un ataque perpetrado durante la madrugada contra una embarcación comercial, lo cual pone en peligro el frágil pacto de alto al fuego que ambos países intentaban sostener.
La intervención militar, llevada a cabo mediante aeronaves especializadas, se enfocó en neutralizar componentes clave para la operatividad de las fuerzas armadas iraníes. Según el reporte oficial del Mando Central, el impacto alcanzó objetivos específicos que incluyen:
Sistemas de vigilancia y comunicaciones: Infraestructura crítica para la coordinación militar.
Emplazamientos defensivos: Redes de defensa aérea operativas en la zona.
Capacidad ofensiva: Instalaciones destinadas al almacenamiento de drones y logística para el despliegue de minas marítimas.
Este nuevo episodio de hostilidades no es un hecho aislado, sino la continuación de una espiral de violencia que ha sacudido la región. La tensión aumentó críticamente luego de que un dron iraní impactara contra un navío comercial cerca de las costas de Omán, detonando la inmediata represalia de Washington y dejando el pacto de no agresión al borde del colapso.







































































