
LIMA, Perú. – En un operativo que parece extraído de una comedia televisiva pero que respondió a una estricta planificación táctica, agentes encubiertos de la Policía Nacional del Perú (PNP) lograron la captura de Carlos Cabrera, un presunto microcomercializador de drogas de 48 años. Para evitar que el sospechoso se diera a la fuga, los oficiales recurrieron a una inusual estrategia: se disfrazaron de Maple y Clutch, las mascotas oficiales de la Copa Mundial.
El operativo estuvo a cargo de dos elementos del Grupo Terna del Escuadrón Verde, quienes aprovecharon la conocida obsesión del sospechoso por el balompié para tenderle una trampa en plena vía pública de la capital peruana.
Una debilidad futbolística que costó la libertad
Carlos Cabrera, alias «Pichichi», cuenta con un amplio historial delictivo. El detenido ya ha cumplido condenas que suman un total de nueve años en prisiones limeñas por el delito de tráfico de drogas en la modalidad de microcomercialización.
De acuerdo con las autoridades, el éxito de la intervención radicó en el análisis de perfil del investigado:
El perfil: Inteligencia policial detectó que Cabrera era un "fanático acérrimo del fútbol".
La oportunidad: El sospechoso se mostraba especialmente vulnerable ante la actual "fiebre del Mundial".
La táctica: El uso de los llamativos disfraces de Maple y Clutch permitió a los agentes mimetizarse en el entorno urbano y aproximarse a Cabrera a corta distancia sin levantar ninguna sospecha.
Declaraciones oficiales
Carlos Alcántara, jefe del Escuadrón Verde, confirmó ante los medios locales la efectividad del procedimiento, destacando la creatividad y el trabajo de inteligencia previo de su unidad.
«Nos dimos cuenta de que esta persona era un fanático acérrimo del fútbol y estaba contagiado por la fiebre del Mundial; gracias a esto, decidieron disfrazar al personal como las mascotas de la justa deportiva para acercarse a él sin levantar sospechas», detalló el mando policial.
Con esta captura, las autoridades peruanas reiteran el uso de estrategias no convencionales por parte del Grupo Terna, una unidad que frecuentemente recurre a disfraces temáticos —desde personajes de San Valentín hasta superhéroes— para desarticular clanes de microcomercio de sustancias ilícitas en zonas de alta peligrosidad. Cabrera fue puesto a disposición de la fiscalía correspondiente para determinar su situación legal.



