
CHIHUAHUA, CHIH.— El presidente municipal de Chihuahua, Marco Bonilla Mendoza, afirmó que sus convicciones personales a favor de la familia tradicional heteronormativa no interfieren en absoluto con su obligación gubernamental de velar por los derechos humanos de la ciudadanía y aplicar la ley de manera equitativa sin importar la orientación sexual de las personas.
Durante una reciente interlocución con medios de comunicación locales, el edil capitalino dejó en claro que ningún individuo o autoridad tiene la facultad de juzgar las decisiones o la conformación de otros núcleos familiares, haciendo énfasis en la premisa ética de que "nadie es Dios para juzgar" a sus semejantes por sus preferencias o identidad.
Bonilla Mendoza destacó que, independientemente de la estructura o el tipo de familia que decidan conformar las personas —incluidas las familias homoparentales—, su administración municipal mantendrá un trato respetuoso, imparcial y dentro del marco legal vigente, priorizando en todo momento la protección de la dignidad humana y el bienestar social.
El munícipe señaló la importancia de fomentar valores de convivencia pacífica, inclusión y tolerancia dentro de la comunidad, enfatizando que la función pública exige atender de forma imparcial las demandas de la población sin distinción alguna de género u orientación sexual.
Finalmente, el alcalde reiteró su compromiso de continuar trabajando mediante políticas institucionales que garanticen el respeto a las leyes y la paz social en Chihuahua, promoviendo un entorno urbano en el que la diversidad y la observancia de las garantías individuales prevalezcan en la actuación gubernamental.









































































