
WASHINGTON.– En una de las escaladas bélicas más graves de los últimos meses, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos atacaron este fin de semana objetivos en territorio iraní por tercera vez en una semana. La acción militar provocó una respuesta armada inmediata por parte de la República Islámica, que lanzó una oleada de misiles y drones de represalia contra aliados estadounidenses en al menos cinco países de Medio Oriente, elevando al máximo la tensión geopolítica global y poniendo en jaque la estabilidad del Estrecho de Ormuz.
La ofensiva de Washington fue ordenada directamente por el presidente Donald Trump tras el impacto de fuerzas iraníes contra un buque portacontenedores de bandera chipriota. Los bombardeos del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM) estuvieron dirigidos a neutralizar la capacidad de Teherán para agredir a embarcaciones comerciales.
Medios locales en Irán reportaron fuertes explosiones en zonas clave de su costa sur, incluyendo los complejos petroquímicos y energéticos de Bushehr y Asalouyeh, así como las localidades portuarias de Bandar Abbas, Bandar-e Dayyer y Sirik, esta última colindante al estratégico paso marítimo. Asimismo, la agencia Mehr reportó que un ataque a una torre de comunicaciones en la provincia de Kerman dejó un saldo de dos personas heridas.
La madrugada de este domingo 12 de julio, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) y el ejército regular iraní respondieron con ataques coordinados de misiles balísticos y drones dirigidos a instalaciones militares y de radar que albergan tropas estadounidenses en la región:
Jordania: Misiles balísticos impactaron la Base Aérea Príncipe Hassan, apuntando a un centro de mando estadounidense y hangares de drones. El gobierno jordano confirmó la caída de tres proyectiles.
Qatar: Medios iraníes informaron del bombardeo a la Base Aérea de Al Udeid. Autoridades qataríes reportaron tres civiles heridos por la caída de restos tras las intercepciones.
Kuwait: Las fuerzas locales respondieron a ataques con drones dirigidos contra una batería de misiles Patriot de EE. UU., un depósito de municiones y una estación de radar.
Baréin: Irán aseguró haber neutralizado un sistema de comunicaciones y un radar bajo control estadounidense.
Hasta el momento, los reportes iniciales indican daños materiales menores en las zonas de impacto y ninguna baja fatal registrada entre las fuerzas aliadas o norteamericanas.
El estatus del Estrecho de Ormuz, un canal de navegación vital por donde circula casi una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del planeta, se mantiene bajo versiones encontradas de ambos bloques.
Durante una entrevista para el programa "Meet the Press" de la cadena NBC transmitida este domingo, el presidente Donald Trump aseveró que la vía marítima se mantiene abierta y minimizó la capacidad de reacción del régimen de Teherán. “Anoche los bombardeamos hasta hacerlos pedazos. Son personas muy, muy malvadas y enfermas”, declaró el mandatario.
Por el contrario, la Guardia Revolucionaria anunció que el paso quedará cerrado "hasta nuevo aviso" y que no permitirán el tránsito fluvial mientras continúe la "interferencia extranjera", acusando a Washington de provocar disturbios en la zona sur del estrecho.
A pesar de que el CENTCOM desmintió la versión del cierre y aseguró que sus fuerzas garantizarán la libre navegación, agencias internacionales de monitoreo como el Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) reportaron que el tráfico marítimo este domingo fue prácticamente nulo. El JMIC advirtió que la amenaza de seguridad sigue siendo "grave", aunque precisó que aún es físicamente posible transitar utilizando la ruta sur del estrecho.
Este nuevo intercambio de fuego directo ensombrece y pone en duda la viabilidad de las negociaciones bilaterales que mantenían Washington y Teherán en busca de una salida diplomática al programa nuclear iraní y a la guerra regional iniciada a finales de febrero por Estados Unidos e Israel.
Apenas el pasado viernes, Donald Trump había advertido con lanzar una ofensiva de "1,000 misiles" si Irán procedía con supuestas amenazas contra su integridad física. Tras los eventos de las últimas horas, la administración estadounidense exigió una declaración pública e inmediata de Teherán garantizando que no atacará naves civiles y que respeta el flujo de navegación en Ormuz.
“Irán tomó una mala decisión. Ahora pagará las consecuencias”, sentenció de manera tajante el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, a través de sus canales oficiales de comunicación, evidenciando el colapso del canal diplomático en medio de la crisis militar.



