
TLAXCALA, Tlax.– Pacientes de la denominada "Clínica Detox" identificaron formalmente a los sujetos captados en video trasladando el cuerpo sin vida de Blanca Adriana, la mujer que falleció tras someterse a una cirugía estética y cuyos restos fueron localizados en un paraje de esta entidad. De acuerdo con los testimonios recabados por agentes de investigación y crónicas de medios nacionales, los presuntos responsables corresponden a la pseudo cirujana Diana Alejandra, su hijo Carlos y una asistente de nombre Karen, quienes continúan prófugos de la justicia.
A través del desglose de los expedientes clínicos y denuncias penales acumuladas, se constató la existencia de un patrón operativo caracterizado por la usurpación de cédulas profesionales, la omisión total de exámenes preoperatorios y la realización de liposucciones a bajo costo que han derivado en afecciones físicas crónicas.
El desglose técnico de las testimoniales de los afectados integradas a las indagatorias ministeriales detalla los siguientes componentes:
Reconocimiento por registros de video: Una paciente identificada como Sofía detalló que se sometió a una liposucción asistida por micro-aire en dicho establecimiento nueve días antes de la desaparición de Blanca Adriana. Tras difundirse las grabaciones de seguridad donde tres personas cargaban el cadáver de la víctima para introducirlo a un automóvil, Sofía reconoció plenamente a los operadores de la clínica como los autores materiales del traslado.
Condiciones del instrumental y entorno: Los testimonios asentaron que Sofía fue atendida en la misma camilla donde presuntamente ocurrió el deceso de Blanca Adriana. Su cónyuge logró registrar de forma videográfica partes del procedimiento; no obstante, identificaron como primer foco rojo el deterioro de las instalaciones. La operadora del centro aseguró contar con seis años de experiencia.
Los peritajes forenses y las evaluaciones de cirujanos certificados validaron la gravedad de las lesiones infligidas a los usuarios antes de las 11:30 horas.
Otra de las víctimas, identificada bajo el nombre de Mía, relató que la imputada le mostró una cédula profesional apócrifa a nombre de una médica cirujana originaria del estado de Morelos. La falsa especialista omitió la solicitud de exámenes preoperatorios y procedió a realizar la intervención durante tres horas. A mitad de la cirugía, Mía manifestó dolores intensos en la cadera y solicitó la suspensión del acto, petición que fue ignorada por la pseudo cirujana.
Los informes médicos complementarios exponen que, tras la operación, se le indicó falsamente a la paciente que podía reincorporarse a sus actividades laborales al día siguiente sin requerir cuidados postoperatorios. Veinticuatro horas después, la afectada presentó necrosis epitelial (coloración oscura en el abdomen) y llagas con supuración infecciosa. Una segunda opinión emitida por un especialista certificado confirmó un cuadro infeccioso severo; al día de hoy, la paciente presenta fibrosis estomacal difusa y dolores crónicos en las zonas de incisión.
Al cierre del corte informativo de este domingo, las autoridades sanitarias mantienen el aseguramiento del inmueble mientras Sofía continúa en tratamiento correctivo mediante el uso permanente de prendas de compresión para evitar la acumulación de tejido graso que le genera dolor, dándose por concluidos los protocolos de actualización de la carpeta de investigación.



