
KIEV.— Un dron de ataque ruso impactó de manera directa contra la sede central del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) en pleno centro de la capital ucraniana, en una ofensiva que apuntaba directamente contra la oficina del jefe de la inteligencia nacional.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, confirmó el atentado y detalló que el proyectil aéreo no tripulado estaba específicamente dirigido contra el despacho de Oleksandr Poklad, titular del organismo de espionaje interno. A pesar de la precisión del impacto en las instalaciones gubernamentales situadas en una zona altamente vigilada de Kiev, fuentes oficiales informaron que Poklad sobrevivió al ataque y se encuentra a salvo.
El bombardeo genera una nueva escalada en el conflicto armado, evidenciando la capacidad de penetración de los vectores rusos sobre los centros neurálgicos de seguridad e inteligencia del Estado ucraniano. Las autoridades de defensa en Kiev reportaron además al menos cinco personas heridas como consecuencia de la explosión y de los daños estructurales registrados en el complejo gubernamental.
El ataque contra el SBU se enmarca dentro de una campaña más amplia de bombardeos selectivos lanzados por el Kremlin contra nodos logísticos, infraestructuras energéticas y centros de mando militares ucranianos. Analistas militares señalan que este tipo de operaciones buscan desestabilizar la cadena de mando superior en Ucrania y presionar psicológicamente a la cúpula gubernamental.
En respuesta a la agresión, el gobierno de Volodimir Zelensky adelantó que intensificará las acciones defensivas y reiteró su llamado a los aliados occidentales para acelerar el suministro de sistemas de defensa antiaérea de alta tecnología. La comunidad internacional evalúa el impacto de este ataque en momentos en que se discuten nuevas iniciativas diplomáticas para destrabar el conflicto en curso.



