
El rodaje de la icónica película "Street Fighter: La última batalla" (1994) vuelve a ser tendencia tras resurgir las declaraciones de su director, Steven E. de Souza, quien calificó el proceso de trabajar con Jean-Claude Van Damme como "extremadamente difícil".
Según el cineasta, la adicción del actor belga a la cocaína en aquel momento convirtió la producción en una pesadilla logística, llegando a afirmar que la estrella estaba bajo los efectos de sustancias durante gran parte de las grabaciones.
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A más de tres décadas del estreno de la cinta basada en el videojuego de Capcom, los detalles sobre el comportamiento de Van Damme siguen sorprendiendo a los fanáticos.
De Souza relató que el estudio contrató a un cuidador para mantener al actor alejado de los excesos, pero la medida fue inútil. "En ese momento, Jean-Claude estaba drogado hasta la médula", confesó el director, señalando que el actor faltaba constantemente al set o llegaba con horas de retraso, lo que obligaba al equipo a reescribir escenas sobre la marcha.
El impacto en la producción: Los problemas de Van Damme no fueron los únicos. El rodaje en Tailandia enfrentó desafíos climáticos, un presupuesto ajustado y el delicado estado de salud de Raúl Juliá (quien interpretaba a Bison), quien padecía el cáncer que le quitaría la vida poco después.
La confesión del actor: Años más tarde, el propio Van Damme admitió que en esa época consumía hasta 10 gramos de cocaína al día, gastando una fortuna semanal en su adicción, lo que corrobora el caos vivido por el elenco y el equipo técnico.
Pese a las críticas feroces y los tropiezos detrás de cámaras, Street Fighter logró ser un éxito comercial, recaudando más de 100 millones de dólares a nivel mundial.
Hoy en día, la película es considerada un "clásico de culto" por su tono involuntariamente cómico, aunque para quienes estuvieron en el set, represente uno de los capítulos más oscuros y complicados de la era dorada del cine de acción.



