
Las Cruces, Nuevo México.— El temor a las redadas migratorias obligó a una familia venezolana a abandonar su hogar apenas dos días después del nacimiento de su bebé, marcando un giro drástico en su vida en Estados Unidos.
Osmeilys, su esposo y sus dos hijos —uno recién nacido— decidieron no regresar a su vivienda luego de recibir videos donde agentes del ICE realizaban arrestos en su edificio. Desde entonces, permanecen en un nuevo domicilio, sin estabilidad económica ni certeza sobre su futuro.
“Salimos para una cita médica y ya no pudimos volver”, relató la mujer, quien pidió resguardar su identidad por seguridad.
La familia ingresó a Estados Unidos en 2023 mediante la aplicación CBP One, un mecanismo que permitía gestionar citas para solicitar asilo. Sin embargo, el programa fue cancelado en 2026 como parte de nuevas medidas migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump, lo que dejó a miles de migrantes en incertidumbre.
Además, el esposo de Osmeilys perdió el permiso de trabajo que había obtenido, complicando aún más la situación económica familiar. Actualmente enfrentan gastos médicos por cerca de 9 mil dólares tras el parto, además de dificultades para formalizar el contrato de renta en su nuevo hogar.
El contexto se agrava con el incremento de operativos migratorios en el país. Autoridades estadounidenses han reiterado que las redadas continuarán como parte de una política más estricta, incluso en escenarios adversos como recortes presupuestales.
Especialistas advierten que este tipo de acciones no solo impactan el estatus legal de los migrantes, sino también su estabilidad emocional, acceso a servicios básicos y condiciones de vida.
Mientras tanto, Osmeilys resume su situación con una frase: “Ha sido demasiado fuerte, pero lo importante es que seguimos juntos”.



