
CIUDAD DE MÉXICO.– La Selección Nacional de México desahogó su primera práctica oficial abierta al público en las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento (CAR), en estricto cumplimiento normativo con los mandatos operativos establecidos por la FIFA para las representaciones mundialistas.
La sesión de entrenamiento estuvo coordinada en el terreno de juego por el auxiliar técnico Rafael Márquez, cuyas indicaciones metodológicas fueron supervisadas y complementadas de manera directa por el director técnico nacional, Javier Aguirre, quien mantuvo un esquema de alta exigencia conceptual frente a los elementos de mayor experiencia en el balompié internacional.
Alrededor de un centenar de personas atestiguaron los trabajos tácticos desde las tribunas, concluyendo la jornada con dinámicas informales de definición y testimonios sobre los aprendizajes obtenidos en justas previas.
El desglose de las variables operativas y las metodologías de entrenamiento registradas en el complejo deportivo de la capital detalla los siguientes componentes de información:
Supervisión y corrección analítica: Durante el desarrollo de los ejercicios, Javier Aguirre analizó minuciosamente el parado del equipo a partir de las órdenes directas dictadas por Rafael Márquez al plantel. Fiel a un estilo de cercanía y lenguaje directo, el estratega nacional intervino de forma particular al caminar hacia los futbolistas que requerían elevar su nivel de rendimiento; en una de las acciones, llamó la atención del zaguero César Montes tras una recepción compleja sobre la línea de medio campo, exigiéndole precisión técnica en el control con el perfil izquierdo.
Complicidad interna e indicaciones de profundidad: La sesión combinó momentos de exigencia rigurosa con lapsos de distensión colectiva, como cuando Aguirre arrojó su gorra tras un fallo de puntería de Montes hacia una portería a escala durante una pausa de hidratación. No obstante, el rigor regresó de inmediato bajo las directrices del auxiliar cinco veces mundialista, Rafael Márquez, quien enfatizó de forma reiterada la necesidad de realizar movimientos sincronizados y toques rápidos tras la entrega del balón con el objetivo de dotar al equipo de mayor profundidad ofensiva y evitar la obstrucción de los espacios entre los propios compañeros de línea.
Las actividades de cierre en la cancha principal y las declaraciones recogidas en la zona de atención al plantel se desglosan en los siguientes puntos:
Dinámica de disparos sin gravedad: El entrenamiento finalizó con una serie de cobros desde el manchón de penalti, donde los guardametas Raúl Rangel, Guillermo Ochoa y Carlos Acevedo se turnaron de forma regular bajo los tres postes para medir la potencia y dirección de los rematadores. Las ejecuciones se desarrollaron bajo un ambiente informal y de esparcimiento, destacando una jugada en la que el futbolista Álvaro Fidalgo impactó el balón con exceso de fuerza por debajo de su estructura, enviando el esférico por encima del alambrado perimetral del CAR, lo que generó reacciones recreativas entre el plantel y el cuerpo técnico.
Declaraciones del zaguero César Montes: Al término de las labores físicas, el defensor del Lokomotiv, César Montes, fijó una postura analítica respecto al proceso del Tricolor, señalando que la experiencia vivida en la pasada edición de Qatar constituyó un aprendizaje fundamental para asumir la responsabilidad del actual ciclo, acentuando la ilusión que representa disputar una Copa del Mundo en condición de local frente a la afición mexicana. "La ilusión es muy grande. Para algunos, será la segunda o tercera Copa del Mundo, otros van a vivirla por primera vez", concluyó el futbolista sonorense.



