
La Habana / Santiago de Cuba — Una ola de descontento social se ha intensificado en diversas regiones de Cuba tras jornadas de interrupciones eléctricas que superan las 18 horas diarias. La crisis energética, agravada por la falta de combustible y el deterioro de las centrales termoeléctricas, derivó este fin de semana en manifestaciones multitudinarias, donde grupos de ciudadanos expresaron su rechazo a las condiciones actuales. Entre los incidentes más relevantes, se reportó la irrupción de manifestantes en oficinas locales del Partido Comunista en provincias del interior del país.
El gobierno cubano ha atribuido la crisis a las dificultades para la importación de crudo y al estado crítico de la infraestructura nacional, mientras que organizaciones de derechos humanos monitorean la respuesta de las fuerzas de seguridad ante el aumento de la tensión en las calles.
El sistema eléctrico de la isla enfrenta un desafío logístico y técnico sin precedentes debido a los siguientes factores:
Déficit de Generación: La demanda nacional supera constantemente la capacidad de las plantas termoeléctricas, muchas de las cuales operan con tecnología obsoleta y falta de mantenimiento especializado.
Suministro de Combustible: Las restricciones en las importaciones han generado una escasez de diésel y fueloil, vitales para el funcionamiento de los grupos electrógenos de respaldo.
Impacto Social: Los apagones no solo afectan la iluminación doméstica, sino también la cadena de conservación de alimentos, el suministro de agua y el funcionamiento de servicios médicos básicos, lo que ha agotado la paciencia de la población.
Las autoridades cubanas han hecho un llamado a la "comprensión" y han informado sobre gestiones para la adquisición de nuevas piezas de repuesto y cargamentos de combustible. Sin embargo, analistas internacionales señalan que la recurrencia de estas protestas refleja una erosión en el contrato social, similar a los eventos registrados en julio de 2021.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los eventos, subrayando la necesidad de soluciones sostenibles que garanticen el acceso a servicios básicos para la población civil. Por su parte, el acceso a internet y redes sociales en la isla ha presentado interrupciones intermitentes durante las horas de mayor movilización, dificultando el flujo de información en tiempo real.



