
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, envió una carta abierta a su homólogo ruso, Vladimir Putin, exigiéndole detener la invasión y proponiendo una reunión directa en un tercer país bajo un alto el fuego total. La misiva fue publicada estratégicamente mientras Putin participaba en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. El Kremlin acusó recibo del mensaje y, a través de su portavoz Dmitri Peskov, respondió que si el mandatario ucraniano desea dialogar, "puede venir a Moscú", una opción que Zelensky ya calificó de inviable por motivos de seguridad.
El texto de Zelensky apeló al desgaste económico y social de Rusia, afirmando que las élites empresariales sufren las consecuencias de un conflicto sin final a la vista. Paralelamente, Ucrania respaldó su presión diplomática con ataques de drones en San Petersburgo. Por su parte, Putin desestimó las advertencias sobre la economía rusa y aseguró que las propuestas del presidente estadounidense Donald Trump —quien asumió en enero de 2025 prometiendo la paz— podrían "servir de base" para un acuerdo, siempre que Ucrania acepte realizar concesiones territoriales.
El cruce político coincide con tensiones en Washington, donde la Cámara de Representantes desafió la postura de Trump al aprobar un paquete multimillonario de ayuda a Ucrania y sanciones a Rusia que ahora avanza hacia el Senado. A continuación, se detallan las posturas clave presentadas por ambas partes:
La propuesta de Ucrania: Zelensky urgió a un diálogo directo inmediato para evitar depender de la atención de EE. UU. (actualmente focalizado en Irán), exigiendo que las mesas de negociación se abran bajo un cese al fuego estricto.
La postura del Kremlin: Putin mantiene sus exigencias maximalistas, obligando a Ucrania a ceder territorios bajo su control, y sugirió que los términos planteados por la administración de Donald Trump son la vía más viable.
Frente económico: Mientras líderes financieros rusos como German Gref (Sberbank) califican de "milagro" el crecimiento actual, el gobierno de Moscú asegura que la economía se encuentra en un "enfriamiento controlado".



