
CIUDAD DE MÉXICO.– Las inmediaciones del Estadio Azteca se encuentran bajo un estricto blindaje de seguridad debido a una ola de manifestaciones encabezadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y diversos colectivos sociales. El arribo masivo de autobuses con inconformes ha paralizado la zona sur de la capital, generando graves afectaciones viales y severas pérdidas económicas para el comercio local.
Ante la escalada de las protestas, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció al respecto, asegurando que estas movilizaciones forman parte de una estrategia con tintes políticos.
Según la mandataria, se trata de "problemas prefabricados" que buscan proyectar una imagen negativa de México a nivel internacional, intentando hacer ver al Gobierno Federal como incapaz de resolver conflictos laborales y las demandas de colectivos de madres de personas desaparecidas.
Mientras la tensión política aumenta, los dueños de negocios y establecimientos comerciales en los alrededores del coloso de Santa Úrsula reportan números rojos.
Bloqueos viales: El flujo de clientes se ha reducido a cero por el cierre de accesos principales.
Pérdidas económicas: Comerciantes formales e informales califican la situación como "de consideración", temiendo no poder recuperar la inversión de la jornada.
Incertidumbre: La continua llegada de camiones con más manifestantes sugiere que el plantón podría prolongarse durante las próximas horas.
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) han desplegado un operativo de contención en el perímetro del estadio para evitar conatos de violencia y desvíos vehiculares. Las autoridades recomiendan a los automovilistas evitar la Calzada de Tlalpan y el Periférico Sur, utilizando vías alternas como la Avenida de los Insurgentes.
Se espera que en las próximas horas representantes de la CNTE y del Gobierno de la Ciudad de México instalen una mesa de diálogo para intentar liberar la vialidad.



