
Phil Collins reveló que estuvo al borde de la muerte durante siete meses en cuidados intensivos, periodo en el que su familia fue llamada para despedirse de él.
El cantante británico de 75 años, líder de Genesis, explicó en una entrevista con The Sunday Times que sus órganos colapsaban y los médicos debían decidir si mantenerlo con soporte vital. “Mis riñones estaban fallando, mis órganos estaban colapsando. La gente venía a despedirse.
Pero no recuerdo que vinieran, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. Todos temían no poder volver a verme. Todo podría haber salido terriblemente mal”, declaró.
La crisis comenzó tras una recaída en el alcoholismo. Tras años de sobriedad, Collins volvió a beber y fue ingresado de urgencia en un hospital suizo en noviembre de 2023.
Aunque recibió el alta antes de Navidad, semanas después regresó a terapia intensiva, donde permaneció siete meses.
Sus cinco hijos —Joely, Simon, Lily, Nicholas y Matthew— fueron convocados a su lado mientras yacía inconsciente. El músico admitió haber tenido “mucha suerte” de salir adelante y aseguró que no ha vuelto a probar el alcohol desde entonces.
Sin embargo, las secuelas son permanentes: su páncreas quedó dañado, sus riñones “apenas funcionan”, camina con muletas y requiere atención de una enfermera las 24 horas, además de controlar diabetes tipo 2. Estos problemas se suman a una lesión medular de 2007 y varias operaciones de rodilla.
Collins también habló de su relación actual con su hija Lily, actriz de Emily in Paris. Tras una distancia por el divorcio de sus padres, hoy mantienen un vínculo cercano. “Ahora tengo una relación maravillosa con Lily. Así que, casi siempre, todo tiene un final feliz”, comentó.
En noviembre, el artista será incluido por segunda vez en el Salón de la Fama del Rock and Roll, esta vez como solista, después de haber ingresado con Genesis en 2010.



