
GINEBRA, Suiza.– La Organización Mundial de la Salud (OMS) redujo drásticamente este martes el conteo de casos sospechosos de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), pasando de 906 a 116 tras realizar pruebas médicas detalladas. El portavoz del organismo, Christian Lindmeier, explicó que los análisis confirmaron que cientos de pacientes padecían en realidad enfermedades con síntomas similares, como malaria o meningitis, lo que alivió la presión sobre el balance del brote.
A pesar de la reducción en los casos sospechosos, las cifras oficiales siguen en evolución. Hasta el momento, la situación epidemiológica en la región se concentra en dos países afectados:
República Democrática del Congo (RDC): Registra 321 casos confirmados, 48 personas fallecidas y 6 pacientes recuperados.
Uganda: Suma 15 casos confirmados (tras reportarse seis nuevos contagios este martes) y un fallecimiento.
El vocero de la OMS aclaró que los casos sospechosos funcionan como una "instantánea" del momento, ya que cualquier persona que acuda a un centro de salud con malestares compatibles es registrada de inmediato por el sistema de vigilancia epidemiológica a la espera de los resultados de laboratorio.
El desafío médico: La cepa responsable de este brote es la Bundibugyo. En sus etapas iniciales, este virus presenta síntomas idénticos a los de la gripe, la malaria o la fiebre tifoidea, una similitud que suele retrasar la detección oportuna de los contagios reales.
El brote se declaró oficialmente el pasado 15 de mayo en la provincia de Ituri, una zona marcada por el conflicto en el noreste de la RDC. Sin embargo, las autoridades sanitarias estiman que el virus —que se transmite mediante fluidos corporales y contacto estrecho— llevaba semanas propagándose de forma silenciosa entre la población antes de ser identificado.



