
BEVERLY HILLS – La "Reina Grupera", Ana Bárbara, ha puesto fin a su relación con Ángel Muñoz luego descubrir una red de infidelidades. Sin embargo, lo que inició como una separación sentimental ha escalado a una disputa inmobiliaria: Muñoz pretende quedarse con la lujosa mansión familiar en Beverly Hills, a pesar de admitir que no ama a la cantante.
El plan de Muñoz: La casa "en abonos"
Tras ser expulsado de la residencia, se filtraron grabaciones donde Ángel Muñoz confiesa sus intenciones legales. Aunque reconoce que la propiedad legalmente está dividida al 50%, manifestó su deseo de obtener la totalidad del inmueble porque es "lo que siempre soñó tener".
Incluso, en un desplante de audacia, señaló que pedirá a la intérprete de Bandido que le permita pagarle su parte de la casa en cómodas mensualidades o "abonos".
La traición grabada
El escándalo estalló gracias a Adriana Toval, una YouTuber que originalmente fue contratada por el matrimonio. Toval, quien mantuvo una relación extramarital con Muñoz, se encargó de documentar los encuentros más íntimos y las conversaciones comprometedoras de su amante.
"Jamás quise hacer un convenio de matrimonio", se escucha decir a Muñoz en los audios, donde también admite que ya realiza cálculos financieros para determinar con qué bienes puede quedarse tras la ruptura.
Venganza mediática
La filtración de este material fue la respuesta de Toval luego de que Muñoz decidiera terminar el romance secreto. Al verse despechada, la creadora de contenido envió los videos y grabaciones a diversos medios de comunicación, dejando al descubierto no solo la infidelidad, sino el interés económico de Muñoz por el patrimonio de Ana Bárbara.
Hasta el momento, la cantante no ha emitido un comunicado oficial sobre los términos legales del divorcio o la situación de la propiedad.



