
BOCOYNA, CHIHUAHUA.- Personal de investigación de la Fiscalía de Distrito Zona Occidente, adscrito al destacamento del seccional de Creel, coordinó las maniobras de rescate y procesamiento de escena en un afluente del municipio de Bocoyna, tras confirmarse la localización de un hombre sin signos vitales.
El reporte oficial indicó que el cuerpo yacía en el cauce de un río, específicamente en el perímetro inferior de la estructura del puente del Ferrocarril que cruza por la localidad de Gupitare Rochivo. Tras el desahogo de los protocolos de fijación del sitio, familiares de la víctima completaron la identificación legal de la persona, asociando su ausencia con problemáticas crónicas de salud ocupacional y consumo.
El desglose de las variables físicas documentadas en el afluente serrano y la secuencia de respuesta de los cuerpos de seguridad detallan los siguientes componentes de información:
Mecánica del hallazgo perimetral: De acuerdo con las minutas levantadas por los primeros respondientes de la fiscalía de zona, pobladores de Gupitare Rochivo notificaron a los números de emergencia la presencia de una silueta humana inmóvil sobre el lecho del río. Las tripulaciones ministeriales se trasladaron de forma terrestre hasta la base de soporte del puente del Ferrocarril, donde confirmaron la sumersión de la víctima y procedieron a acordonar los accesos de la ribera para asegurar que los elementos de fijación contextual no sufrieran alteraciones por las corrientes de agua.
Declaración de consanguíneos y antecedentes: En el sitio del incidente, familiares directos del occiso comparecieron ante el agente del Ministerio Público para agilizar los trámites de reconocimiento. La representación civil identificó al masculino como Jaime E. G., de 33 años de edad, detallando en las actas de entrevista que no sabían de su paradero desde el pasado jueves 4 de junio de 2026, fecha en la que salió de su entorno habitacional debido a crisis recurrentes.
Conducción de protocolos de medicina forense: Una vez concluido el peritaje de campo y el levantamiento de los datos de proximidad, los peritos dispusieron el traslado del cuerpo a las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo). Los médicos legistas programaron la práctica de la necropsia que mandata la legislación penal aplicable, con el objetivo científico de descartar de manera contundente la presencia de heridas de proyectil, armas punzocortantes o traumatismos por contusión que pudieran reconfigurar las líneas de investigación en curso.



