
Estados Unidos impuso este viernes aranceles de al menos 10 por ciento a productos de 60 economías, entre ellas México, por no prohibir la importación de bienes elaborados con trabajo forzoso. La medida, ordenada por el presidente Donald Trump, entra en vigor de inmediato.
Sin embargo, las exportaciones mexicanas que cumplen con las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) quedan exentas. La Secretaría de Economía confirmó que alrededor del 85 por ciento de las ventas mexicanas al mercado estadounidense seguirán con arancel cero.
El anuncio ocurrió mientras el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, se reunía en México con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. La decisión responde a una investigación iniciada en marzo y a un fallo de la Suprema Corte estadounidense de febrero que limitó aranceles generales previos de Trump.
Los gravámenes oscilan entre 10 y 12.5 por ciento, según el grado de cumplimiento de cada país con las normas contra el trabajo forzoso. Entre las economías con tarifa de 10 por ciento aparecen México, Canadá, Reino Unido, India, Argentina y varios países de Centroamérica. La Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza enfrentan tasas diferenciadas en ciertos productos; el resto de las naciones investigadas paga 12.5 por ciento.
Greer explicó que “décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales” y que Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una prohibición a la importación de estos bienes. El gobierno estadounidense también previó excepciones para materias primas y productos cuya restricción podría afectar el abastecimiento interno.
En paralelo, representantes del sector privado mexicano señalaron que las negociaciones del T-MEC continúan atascadas por diferencias en reglas de contenido automotriz, restricciones a frutas y verduras mexicanas, y el mecanismo laboral de respuesta rápida, que consideran unilateral. Empresarios descartan acuerdos tangibles antes de las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos.



