
ÑSi hubiera un premio a la resistencia al arrepentimiento, Luis de Llano ya tendría el suyo de oro.
Apesar de que los tribunales ya ratificaron su responsabilidad en el daño moral contra Sasha Sokol, el productor sigue aplicando la técnica del "si no lo digo, no pasó".
Sasha ha sido contundente: la sentencia exige una disculpa pública que De Llano parece haber confundido con una sugerencia opcional.
Mientras la cantante mantiene su postura de dignidad y justicia, el exrey Midas de la televisión parece estar esperando que el tiempo borre lo que la ley ya firmó.
¿Tan difícil es conjugar el verbo "perdonar" o es que el guion de su vida no contempla escenas de humildad?









































































