
CHIHUAHUA, CHIH.– Elementos de las corporaciones de seguridad pública de los tres órdenes de gobierno coordinaron un operativo de resguardo y recopilación de indicios, luego de registrarse la agresión en contra de un ciudadano por impacto de proyectil de arma de fuego en el sector sur de la capital.
La gravedad de las lesiones requirió su inmediato traslado hacia el Hospital General para su intervención quirúrgica, lo que derivó en la activación de un protocolo de custodia perimetral en el nosocomio por parte de las células policiales y ministeriales.
Mecánica del alertamiento: De acuerdo con los primeros reportes de las bitácoras policiales, los hechos ocurrieron al interior de un inmueble residencial situado sobre la privada Diana Laura. Tras suscitarse la detonación y agresión, una mujer que se identificó como la pareja sentimental de la víctima realizó el reporte correspondiente a los números de emergencia para solicitar la asistencia de los cuerpos de rescate.
Evaluación de riesgo y traslado particular: Al constatar que el afectado, un varón de aproximadamente 47 años de edad, presentaba una herida por proyectil de arma de fuego y registraba una pérdida constante de tejido hemático, los familiares determinaron no aguardar el arribo de las ambulancias. El lesionado fue abordado a un vehículo particular para ser conducido de manera inmediata al área de urgencias del Hospital General.
Activación del estado de fuerza preventivo: El reporte original desencadenó una intensa movilización de unidades de la Dirección de Seguridad Pública Municipal y de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, cuyos agentes se desplegaron de forma paralela en el polígono residencial del sur de la ciudad para asegurar el perímetro y buscar evidencias balísticas.
Custodia institucional del Hospital General: Minutos después del ingreso del paciente, el centro hospitalario fue blindado por patrullas de las distintas corporaciones policiacas. Los agentes implementaron un operativo de control de accesos con la finalidad de salvaguardar la integridad del personal médico, de los usuarios de la institución de salud y de la propia víctima de la agresión.



