
TEHERÁN.– Las gestiones diplomáticas orientadas a formalizar un marco de pacificación en Oriente Medio registraron un incremento en sus variables de presión este domingo. El principal representante de la mesa de negociación por parte de la República Islámica de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, emitió un pronunciamiento técnico cuestionando la determinación y la capacidad de la administración estadounidense para dar cumplimiento a los compromisos preliminares establecidos en las sesiones bilaterales de carácter indirecto. La declaración de la delegación asiática se suscitó de forma consecutiva a una incursión aérea de las fuerzas de defensa de Israel en el sector sur de Beirut (Dahieh), demarcación considerada un bastión operativo del movimiento chiita Hezbolá.
Optimismo de la delegación estadounidense: El mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, difundió a través de canales institucionales un balance optimista, asegurando la inminencia de la firma de un acuerdo formal programado para este domingo. La propuesta de Washington contempla la finalización de los frentes de combate bélico en la región y la normalización operativa inmediata del Estrecho de Ormuz, afirmando que el programa de Irán ya no se encamina hacia el desarrollo de armamento nuclear.
Reserva técnica del régimen iraní: En contraposición a las afirmaciones americanas, Mohammad Baqer Qalibaf puntualizó que resulta infructuoso prolongar las mesas de diálogo si las variables operativas en terreno demuestran que Washington carece de control sobre las acciones de sus aliados en la periferia de Líbano. De igual manera, la agencia de noticias oficial Fars citó a fuentes de los mandos conservadores de Teherán, quienes ratificaron que el Estado iraní no ha emitido una determinación conclusiva ni ha validado formalmente los términos finales del documento de paz.
Cláusulas operativas y salvaguardas de uranio: El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, precisó que las cláusulas del borrador técnico estipulan el levantamiento definitivo de los bloqueos impuestos por Estados Unidos a los puertos marítimos de la nación asiática, así como un nuevo manual de coadministración para regular la seguridad en Ormuz. En el rubro de los activos económicos, el pacto mandata la liberación de 24,000 millones de dólares en fondos soberanos congelados. Respecto al procesamiento de uranio enriquecido, la administración estadounidense planteó un esquema de recuperación diferida en sustitución de las exigencias previas de desmantelamiento total e inmediato.



